viernes, 13 de octubre de 2017

Enigma: Mantel de cuadritos

Mantel de Cuadritos con dos Enigmas

De la colección: "Juegos Para Armar Ideas" publicada en YouTube













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sábado, 7 de octubre de 2017

Importancia y significado de los símbolos


Capítulo I (continuación)
Del libro Hacia la creatividad cuántica
Autora: Lilia Morales y Mori

Un sábado de un verano caluroso, mi papá nos llevó a mi hermano y a mí a un tranquilo pueblo de Nuevo León. Cadereyta era un lugar apacible donde la sombra de los árboles con su verde fronda, inundaba el ambiente de una agradable y fresca brisa. Estacionó el coche frente a una logia masónica. La fachada de la pequeña construcción era blanca con una barda que separaba el breve espacio de un jardín con la entrada. Sacó de la cajuela algunos libros y a punto de tocar el timbre, salió un hombre ya mayor a nuestro encuentro. Después de los saludos de rigor, el señor ayudó a mi papá con algunos paquetes, entramos de inmediato al edificio.

El interior me pareció muy amplio y muy iluminado, aunque no recuerdo exactamente de donde venía la luz que se esparcía por todo el recinto. Yo tenía ocho años y Alex nueve, él era un niño bien portado, yo en cambio era desesperadamente traviesa. En el vestíbulo había un par de sillas, mi papá nos pidió que nos quedáramos sentados haciendo la tarea. No tardaría, ya que solamente iba a entregar los libros al señor. Ambos se encaminaron a un pequeño salón y después de cerrar la puerta de la estancia sentí una sensación tan poderosa como un imán, que me invitaba a adentrarme en el extraño espacio en el que nos encontrábamos.

Ese día traía puesto un vestidito amarillo de organdí, con una cinta de terciopelo negro en la cintura que se abrochaba con un ramo de florecillas blancas, la falda del vestido tenía un gran vuelo como el de las bailarinas que pintaba Edgar Degas. En mi casa teníamos algunos libros de pintores famosos y ese era uno de mis favoritos. Me levanté de la silla y me aproximé a las dos columnas que sostenían cada una en la parte superior una esfera. Veía las esferas en el momento que me descubrí haciendo un rítmico ruido con mis zapatos nuevos de charol negro, dando ligeros brincos en el suelo. Mi hermano me chistó un par de veces, y como no le hice caso, se me acercó, me entregó el cuaderno y mi lápiz y me susurró casi al oído: papá dijo que no nos moviéramos de la silla, ¡ten, haz la tarea!

Las columnas me parecían una invitación al siguiente espacio donde predominaba en el piso un arreglo cuadriculado en blanco y negro como un tablero de ajedrez. Me sentí tan pequeña como una pieza del juego y me interné en la cuadrícula, deslizándome entre los cuadros dando certeros brincos como lo hacían los jugadores con las piezas. Bordeando el piso, a los lados, estaban alineadas una gran cantidad de sillas, pensé que eran los espectadores del juego. Después de un rato me senté en el piso cuadriculado, abrí mi cuaderno y me puse a trabajar.

Cuando mi padre salió del salón se me quedó viendo. Alex se acercó a él y le dijo. ¡Lilia no obedeció papá! Inmediatamente me levanté y corrí hacia ellos. ¡Despídanse niños! Ordenó sin decir más. En el coche preguntó mi papa: ¿hicieron la tarea? Yo sí, dijo Alex, ¿y tú Lilia? yo también, la hice ayer viernes. ¿Puedo verla? Agregó papá tomando mi cuaderno que se abrió justo en la página donde había hecho un dibujo. ¿Tú hiciste esto? Si… contesté, permaneció un rato en silencio sin apartar la vista del dibujo. Finalmente agregó: ¿me lo regalas? Bueno. Cortó la hoja, la dobló y la metió dentro de un libro.

Cuando pasamos por la nevería del parque, cerca de casa, nos compró un helado. El mío era de chocolate. Al bajar del coche me caí y me ensucié de nieve el vestido con todo y el ramillete de florecillas. Empecé a llorar, Julia, nuestra cocinera quién además era mi nana y quién más tarde llegó a significar una parte emocional muy importante en mi vida, estaba en la puerta, me tomó de la mano, me cambió de ropa y puso a remojar mi vestido en agua tibia jabonosa. Yo la veía tallar delicadamente la tela cuando comencé a llorar de nuevo. No llores, nadie va a notar la mancha. No lloro por eso ¿entonces por qué lloras? Porque le regalé el dibujo a mi papá. ¿Cuál dibujo? El que acabo de hacer. Pues hazlo de nuevo. ¿Y si no me queda igual? Inténtalo. Tracé nuevamente el dibujo y se lo enseñé a Julia (figura 3) ¿Y qué es esto? –preguntó.
Es el tablero de la logia masónica. ¡Ahhhh! pues te quedó muy bien.


Aunque en ese tiempo yo no sabía que los símbolos son pictografías con significado propio, había dibujado la representación perceptible de una idea. Una idea que me trasmitía algo que yo ignoraba pero que en su conjunto me quedaba claro, era un medio gráfico de información. La imagen hablaba por sí sola a través de un planteamiento intuitivo de lo que yo había percibido. De tal modo yo quería trasmitir mi experiencia visual de una manera equivalente, a través de una imagen.

Tal vez mi curiosidad o la capacidad de percepción en mi niñez, me preparaban para desarrollar con el tiempo un proceso cognoscitivo más elaborado, a través de la información que yo advertía en ciertas vivencias o entornos, permitiéndome en consecuencia crear mi propia realidad del mundo y del universo. Una especie de memoria gráfica se instalaba frente a mí, facilitando el impulso de la creación que a la postre, me permitiría proyectar las propias representaciones de mis ideas.

(Continuará) 

Nota: El índice de los capítulos de "Hacia la creatividad cuántica" se encuentra en el cintillo izquierdo del blog. 



jueves, 5 de octubre de 2017

Pintura modular con un enigma

Método paso a paso para crear pinturas modulares.
Este ejercicio se acompaña de un enigma para resolver.

De la colección: Juegos para armar ideas publicada en YouTube.






Cambia de lugar algunos fragmentos del diseño anterior y experimenta nuevas FORMAS.





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miércoles, 4 de octubre de 2017

La sabiduría de los juegos milenarios


Capítulo I (continuación)
Del libro Hacia la creatividad cuántica
Autora: Lilia Morales y Mori

La sabiduría de los juegos milenarios

Todo juego que se respete tiene sus reglas. Desde hace más de mil doscientos años ya lo sabían los creadores del Chaturanga (figura 1) antiguo juego originario de la india, antecesor directo del Shatranj, que en línea directa, ambos debieron dar origen al ajedrez. Relata Julio Ganzo (1973) Madrid, Editorial Ricardo Aguilera en Historia general del ajedrez, el siguiente fragmento.



Representación esquemática del Chaturanga

El poeta persa Firdusi, en su obra titulada Sha Nameh (Libro de los Reyes), cuenta que el chatrang (ajedrez de Persia), fue enviado a Cosroes 1 Anorchivan (año 540 d. JC.) por el rey de Karnoj, Harsha Vardana, llamado el gran rey de las cinco Indias. La tradición del relato de la introducci6n del ajedrez en Persia -del poema de Firdusi- hecha por Duncan Forbes, dice así: "Entonces el embajador presentó una carta ricamente ilustrada, escrita de puño y letra del monarca de la India a Arnochivan. Finalmente abrió en presencia del rey y de la corte, asombrada, un tablero primorosamente construido, junto con las piezas de un ajedrez de marfil y ébano artísticamente fabricadas. Carta del rey de la India a Cosroes Anorchivan el Justo y el Grande: ¡Oh, rey!, deseo que vivas tanto tiempo como las estrellas continúen dando vueltas. Te pido que examines ese tablero y que lo presentes a las personas de tu reino más distinguidas por sus conocimientos y su sabiduría. Haz que deliberen unos con otros y, si pueden, hazles descubrir los principios de tan maravilloso juego.

En buen aprieto se vieron los sabios del monarca, quienes examinaron con sumo cuidado el tablero y las piezas, pero fue Buzurjmihr, primer ministro del rey, quién en tan sólo una noche y un día, logró descubrir la naturaleza del juego, cuyo tablero representaba un campo de batalla y las piezas personificaban las diferentes fuerzas empeñadas en el combate.   

Ésta bien elaborada estrategia de representación esquemática de hechos reales, dio desde la antigüedad, origen a los modelos de simulación qué con el tiempo, han resultado indispensables para entender el comportamiento de algún fenómeno o suceso, de variable grado de complejidad.

El Chaturanga, que con el pasar de los años se convirtió en un juego, Es ciertamente un prototipo para experimentar de forma aparentemente sencilla, cierto tipo de comportamiento, en donde las relaciones matemáticas y lógicas, están implícitas en el modelo que representa un evento del mundo real.

Entre los juegos más antiguos del mundo, el “Go” (figura 2) originario de China con una antigüedad de más de tres o cuatro mil años, representaba el modelo de una sociedad cuyos conflictos territoriales, generaban frecuentes enfrentamientos bélicos. Algunas teorías sugieren que este juego fue inventado por generales y jefes del ejército chino, quienes usaban piedras para señalar las posiciones de ataque en los mapas.


Representación de un tablero de Go

Otra teoría sugiere que el Go, se originó cuando un grupo de astrólogos dibujaron estrellas con coordenadas celestiales sobre la tierra, (una tabla) en la que colocaron piedras para alinear las estrellas, construyendo así, un rudimentario mapa celeste. Dicho alineamiento permitía interpretar y predecir el futuro. Cuentan que al terminar una partida de Go, el intérprete podía leer el oráculo de los jugadores, según las posiciones que habían ocupado en el tablero.

Lo cierto es que, con el tiempo, este juego fue considerado en China una de las Cuatro Artes Tradicionales, y hoy en día se celebran importantes torneos a nivel mundial. A diferencia del ajedrez, en el Go, al inicio del juego el tablero se encuentra completamente vacío y cada jugador pone una ficha por turno. Las fichas se van colocando en las intersecciones del tablero y empiezan siempre las negras. Las sencillas reglas para jugar al Go, harían suponer que es un juego bastante fácil, sin embargo, es un juego que exige una enorme habilidad mental y una elaborada maestría de profundo pensamiento y aguda inteligencia. Hay que mantenerse alerta a lo largo de todo el juego, incluso se ha llegado a considerar uno de los juegos de estrategia más difíciles y competitivos del mundo moderno.

En ambos juegos, en el ajedrez y el Go se encierran milenios de sabiduría. Conocimiento que se originó en los albores de la historia de la humanidad, y no deja de sorprender en el presente, la capacidad de lógica e inventiva que tuvieron sus creadores, para estructurar todo el contexto indispensable en la elaboración de un modelo matemático, en perfecto equilibrio entre Juego, Arte y Ciencia.

Tres valores que sin lugar a dudas trataría de tomar siempre en cuenta, en la creación de todos mis juegos. Ese perfecto equilibrio, fue la condicionante que me motivó a lo largo del tiempo, durante el desarrollo del diseño, la estrategia y la lógica de los acertijos o enigmas, que constituían propiamente el fundamento de cada una de mis lúdicas ideas. 

(Continuará) 

Nota: El índice de los capítulos de "Hacia la creatividad cuántica" se encuentra en el cintillo izquierdo del blog. 

martes, 3 de octubre de 2017

Pinturas que no tienen fin


Método paso a paso para crear un sencillo modelo generador de pinturas.
De la colección: Juegos para armar ideas publicada en YouTube



Una partida de ajedrez en el parque


Capítulo I (continuación)
Del libro Hacia la creatividad cuántica
Autora: Lilia Morales y Mori

Una partida de ajedrez en el parque

Mi primer contacto con el ajedrez fue a la edad de cuatro años. Mi madre, en compañía de una amiga y su hijo, nos había llevado a mi hermano y a mí, a dar un paseo por los jardines de la alameda, en la colonia Santa María la Ribera, ubicada en una zona de gran tradición y valor arquitectónico de la ciudad de México. Ellas se habían sentado en una banca mientras Alex y Memo jugaban un juego ya olvidado de canicas. Yo observé a corta distancia, a un par de personas que se encontraban enfrascadas, en una situación que me pareció completamente incomprensible.

Me aproximé a ellos, a pesar de las advertencias de mi madre de “no molestes a los señores”, aunque puedo asegurar que mi presencia pasó totalmente desapercibida. Ambos personajes, completamente abstraídos, permanecían inmóviles de tanto en tanto, hasta que alguno de ellos tomaba alguna pieza y la movía de lugar colocándola nuevamente sobre la base de madera, esta acción originaba un certero y peculiar sonido que hasta el día de hoy no he podido olvidar.

Pensé que tal vez de eso se trataba, me pareció un juego de sonidos donde cada pieza retumbaba con cierta sonoridad, según la fuerza que le imprimía cada jugador. Algo de eso debía ser cierto, porque supuse que las piezas de sonidos débiles iban perdiendo la batalla y debían salir del recuadro que las contenía. Sorpresivamente uno de los jugadores movió una pieza, gesticuló una extraña sonrisa y dijo: “jaque mate”. El otro personaje se quedó tan desconcertado como yo. Acto seguido, todas las piezas fueron retiradas de la base, que en un cerrar y abrir de ojos, se convirtió en una caja donde fueron a parar todas las piezas haciendo un enorme estrépito.
Pasaron varios días, cuando descubrí en el librero de mi casa una caja igual a la que había visto en el parque. Me trepé a una silla y con gran alegría me apoderé de ella. Me gustaba deambular por el pequeño departamento con la caja bajo el brazo. El ruido que hacían las piezas en su interior me fascinaba. Ocasionalmente colocaba las piezas sobre la superficie reticulada de dos colores y las movía golpeando con fuerza el tablero. La felpa verde bajo las piezas creaba un sonido seco y profundo, que me permitía según su intensidad, determinar que pieza daría el “jaque mate”.


Mi ingenua imaginación infantil, empezaba a dar origen a mi pertinaz capacidad creativa. No serían los juegos los que me atraparían inevitablemente, sino la creación de ellos. Algo que me favoreció en dicha empresa, fue mi carácter solitario, de tal modo podía compartir con mis amigos imaginarios muchas de las ideas, que a temprana edad fueron poblando mis rudimentarios pensamientos.

(Continuará) 

Nota: El índice de los capítulos de "Hacia la creatividad cuántica" se encuentra en el cintillo izquierdo del blog. 


LA CREACIÓN DE LA MENTE


Capítulo I
Del libro Hacia la creatividad cuántica
Autora: Lilia Morales y Mori 

LOS CAMINOS DE LA IMAGINACIÓN

Hace algunos años solía sentarme en la cama recostada entre los almohadones del respaldo, en una relajada y pensativa posición, hasta que alguno de mis hijos preguntaba: ¿Qué haces mamá? Yo le respondía: ¡Nada! ¡Pues has algo! ¿No?

Pensar puede parecer en principio, no hacer nada. Pero creo que ese no hacer nada, es la parte más asombrosa, fantástica y comprometida de la creación. Ese momento de recogimiento en la soledad, que es tan sólo un destello en la abstracción de una idea, con el tiempo deberá cobrar vida, ardua y pacientemente, a través del trabajo auténtico y mental, que materialice el pensamiento fugaz que nos atrapó en un instante.

Desde niña me subyugó esa sensación de hacer algo, que sólo transcurría en la intimidad de mis pensamientos. Así adquirí la facultad de ver, sentir, tocar y disfrutar los objetos que cobraban presencia física ante mí. De tal modo yo podía observarlos detenidamente, girarlos, moverlos e incluso desarmarlos, hasta convertirlos en pequeñas partes de un todo, que yo barajaba con gran habilidad como si se tratase de un asombroso rompecabezas.

La idea del ajedrez topológico (del que hablaré más adelante) fue sólo el resultado de una serie de experiencias, que fueron madurando a través del tiempo. Antes aparecieron ante mí las imágenes del “Módulo 16”. Imágenes que se diluían frente a la visión de mis pensamientos, para convertirse al instante en otra cosa que al principio mi cerebro tardaba en procesar. De tal modo, una serie de señales en un lenguaje que recién descubría, se instaló en mi mente mostrándome el maravilloso mundo de las “Transformaciones”.

Así comencé a explorar espacios que sólo habitaban en mis pensamientos, los que con el tiempo me llegaron a ser tan familiares, que a veces perdía contacto con la realidad. En consecuencia, desarrollé un pensamiento estratégico, siempre alerta para recibir cualquier desafío futuro que de forma intempestiva pudiera presentarse. Las oportunidades con rostro de ideas son fugaces y efímeras, y las tiene uno que tomar casi siempre al vuelo.

Esas imágenes etéreas de mi pensamiento, mi memoria las capturaba como el clic fotográfico de un breve instante, tan sólo el tiempo justo, para tomar rápidos apuntes que me permitieran después, elaborar el análisis de la información que se había presentado sin previo aviso. De alguna manera, las imágenes siempre venían acompañadas con una buena dosis de certeza, de que algo importante se ocultaba detrás de ellas.

Pero la idea intangible es perecedera, el pensamiento tiene que encontrar un medio de expresión, que le permita comunicar dicho concepto a los demás seres humanos, para que esa imagen mental, contenida en una breve ensoñación, pueda realmente existir. Es entonces el momento de estructurar una acción que deambule por el andamiaje intelectual, para reproducirlo a través de conceptos y razonamientos, que puedan ser percibidos a través de los cinco sentidos, de quienes contemplen la recreación intrínseca de la imaginación.

Siempre me he preguntado: ¿De dónde surgen las ideas que me acechan con tan vívida intensidad? Nunca lo he sabido, pero considero que la respuesta es irrelevante, ya que con el tiempo me he acostumbrado a vivir con esta singular manifestación. Y además, muy probablemente, a todas las personas en algún momento de su vida, les ha invadido este tipo de representaciones, anidándose en sus propios pensamientos. Lo importante de la parte sorpresiva de una idea, es que tiene que florecer y cobrar vida bajo un proceso racional, que nos permita conocer, comprender, juzgar y razonar la estructura del pensamiento, y su función en el plano del espacio real.

Las ideas tal vez sean producto de la motivación de cierta actitud cotidiana, que está presente en nuestro carácter o temperamento, que se ha forjado desde el momento mismo de nuestra existencia. Sea cual fuere su origen, las ideas que se han instalado en mi pensamiento, le han dado un sentido fundamental a mi vida.

(Continuará) 

Nota: El índice de los capítulos de "Hacia la creatividad cuántica" se encuentra en el cintillo izquierdo del blog. 















Las Puertas del Tiempo

  Monolito de Cristal de Humo. En mi novela "Las Puertas del Tiempo", La sociedad secreta PI. Hay un código que debes descifra...